Wednesday, December 23, 2009

Oracion para sanar de la Envidia.

Comunidad de Guerreros Espirituales





Leído en alguna parte:
"No compitas con nadie, no tienes que demostrarle nada
a nadie, no tienes que llegar a donde otro llegó. Sólo superar
tus propios límites. SÉ LA MEJOR VERSIÓN DE TÍ MISMO."

La envidia es una sensación INTENSA de malestar, incomodidad, amargura frente al 
bienestar, Prosperidad, progreso o belleza de otras personas. Es un sentimiento que literalmente 
puede llegar a "matar". La envidia, una vez que ha echado raíces en nuestro corazón puede
 hacernos los seres mas despreciables de este mundo. Pone una venda sobre nuestros ojos que 
impide que podamos reconocer que somos personas únicas, con un destino y propósitos ÚNICOS 
de Dios para nuestras vidas.  La ENVIDIA hace que siempre estemos mirando a los demás,  
no nos permite concentrarnos en desarrollar nuestro potencial,  siempre nos parece que lo que
 tiene el otro es más lindo, más importante, o sencillamente mejor. La envidia no nos permite  
tener paz, no podemos descubrir lo que Dios tiene para nosotros, nuestra mente se vuelve un 
campo de batalla donde tenemos sensaciones muy desagradables que nos arden.

1 Pedro 2:1 (Reina-Valera 1995)
1 Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia....

La palabra de Dios NOS ORDENA que desechemos (resistamos, excluyamos, echemos fuera), toda envidia y sus compañeros: engaño, hipocresía, maledicencia, malicia, ya que el envidioso tiene todos estos vicios. La envidia NUNCA viene sola, trae a sus compañeros peores que ella consigo.

Dónde esta la raíz de la envidia?
La raíz de toda envidia está primeramente en el EGOÍSMO.
Deseos internos muy guardados que no se han satisfecho. Cosa que anhelamos no por necesidad, sino por gusto, para dar placer a nuestro ego. Cuando reconozcamos que lo que deseamos o ambicionamos es solo producto de la carne, ya habremos vencido la primera batalla. Tal vez lo que estemos anhelando muy ardientemente no nos haga falta, entonces tenemos que estar dispuestos a entregarle eso a Jesús y decirle:

Tomar toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18)
Me fortalezco con el gran poder del Señor Jesucristo. Me pongo toda la
armadura de Dios y hago frente a todas las artimañas del diablo, y cuando
llegue el dia malo, permaneceré firme resistiendo hasta que acabe la batalla. Me ciño con el cinturón de la verdad, y me protejo con la coraza de justicia, y calzo mis pies con el animo de proclamar el Evangelio de la Paz. Ahora tomo el escudo de la FÉ con que voy a apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomo el casco de salvación y la espada del espíritu que es la palabra de Dios. Como guerrero oro todos los días y me mantengo alerta y perseverante en oración de los unos por los otros.

Padre mío, mi Señor: por mucho tiempo he deseado esto que en realidad no es de prioridad para 
mi vida. Ahora con mi plena voluntad te entrego todo esto a tí porque para mí es una carga y es un tormento. Echo ahora todo esto sobre tí, echo toda mi ansiedad sobre tí y te ruego que me cuides y sólo me des lo que realmente necesito. Te lo ruego en el nombre de Jesús.

Otra raíz de la envidia está en la DESCONFIANZA DE DIOS.
Pensamos que Dios no tiene buenas intenciones para con nosotros. Pensamos que Dios favorece a los que NO lo merecen. Pensamos que el tiene una intención oculta con nosotros, que juega con nosotros. Nos comparamos con los demás y nos enerva, nos arde y nos amarga de como ellos tienen lo que tienen, o son bendecidos y nosotros no.

-Definitivamente Dios no es justo con nosotros-
-Por qué a otros dá tantos dones y cosas materiales y a nosotros no? -
-Hasta los ímpios están mas prosperados que nosotros, que tenemos un
Padre que es Rey y nosotros seguimos siendo miserables....-

Mire bien: Dios tiene muy buenos pensamientos para cada uno de sus hijos; El enseña, ayuda y guía a cada hijo suyo según su sabiduría.

Lo mejor para nosotros El nos lo dará, eso no lo dude; y si aún no se lo ha dado es solo porque NO HA LLEGADO el tiempo, y tal vez no sea eso que usted desea, lo que Dios quiere darle. Deje de estar mirando a su alrededor comparándose con los demás, deje de estar compitiendo, deje de estar deseando lo ajeno, usted está agotando toda su energía en una trampa del infierno, pues el tiempo que usted ha perdido detrás de cosas vanas es un tiempo que ya no se recupera. Vuélvase ahora y cambie la dirección de sus pensamientos y concéntrense en usted mismo para comenzar la búsqueda del tesoro oculto que Dios ha puesto en usted.

Y como muchas veces no nos preocupamos por saber los pensamientos de Dios que son muchos mas altos que los nuestros, tal vez nunca podamos entender que es lo que El tiene para nosotros. Dígale a Dios ahora:

Padre mío, mi Señor: ayúdame a confiar ciegamente en ti, ayúdame a entregarme en tus 
manos, yo quiero eso que tú quieres para mí. Ya no quiero ver a los demás y compararme 
con ellos, pues ellos tienen lo propio que les corresponde según  tu soberanía y tu sabiduría.  
Ayúdame a encontrar lo mío, mi camino, mis virtudes, mis talentos, mi éxito, mis bendiciones, 
el futuro que tienes para mí, y que pueda desarrollarme con todo mi potencial como siervo 
tuyo, como hijo tuyo. Ahora con mi plena voluntad te entrego todo esto. Te ruego aceleres mi 
destino profético y me ayudes a permanecer en tí, para aceptar y comprender tus pensamientos. 
Solo quiero amarte con todas las fuerzas de mi alma y mi corazón. 
 Te lo ruego en el nombre de Jesús.

Otras de las raíces fuertes de la envidia es la INGRATITUD. Tenemos a veces muchas cosas 
que hemos recibido de Dios que las consideramos como poca cosa, o despreciables o sin valor. 
Con la envidia, nunca estamos contentos con lo que Dios nos dá. Siempre la inconformidad nos
tortura. Todo es poco para nosotros. No vivimos con contentamiento, sino con una queja interna 
de que siempre Dios permite que nos falten las cosas.

Con esta actitud estamos lejos de agradar el corazón de Dios. Parecemos niños malcriados dando pataletas en el aire. Dios no nos mirará hasta que nos hayamos calmado. Hasta que hayamos dejado los berrinches. El espíritu de ingratitud siempre nos tendrá sumamente descontentos y nunca reconoceremos las buenas y sencillas dádivas de nuestro Padre que en todo momento nos cuida.
La otra raíz de la envidia es la AUSENCIA DE AMOR. Donde hay AMOR no hay envidia. El amor siempre busca el bienestar de los demás y se olvida de si mismo. El amor lo sufre todo. No hay persona que esté llena de amor y sea envidiosa. Cuando somos muy propensos a ser envidiosos debemos pedir a Dios que sature nuestro corazón de amor, para que mate esa envidia venenosa que quiere brotar en el alma.

1 Corintios 13:4 (Reina-Valera 1995)
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia;
el amor no es jactancioso, no se envanece....

La última y la peor de las raíces de la envidia es la AMARGURA.
NUNCA usted verá una persona feliz que es envidiosa. La persona espiritual genuinamente feliz es una persona que ha alcanzado un nivel espiritual donde las cosas de este mundo le son muy secundarias, conoce a Dios y procura la comunión con Él; en este punto ya casi nada de lo terrenal es importante.

Santiago 4:2-3 (Nueva Versión Internacional)
2 Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. 
Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. 3 Y cuando piden, no reciben porque 
piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.

Dígale a Dios ahora:
Padre mío: En este momento pido perdón por todo pecado de ingratitud que hay en mi vida, 
por  no ver las cosas buenas que siempre me has dado. Tú me has dado todo, REALMENTE 
nunca tuve necesidad de nada, me has sostenido en toda situación difícil, y por eso te doy gracias. 
En los momentos mas difíciles de mi vida me has dado las fuerzas para continuar, y has puesto esperanza y consuelo en mi corazón, y por esto hoy aún estoy aquí. Padre Santo dame ahora un espíritu agradecido por todo lo bueno que me das y aún por las dificultades y problemas que tengo, porque sé que Tú no los hubieras permitido sino era lo mejor para mí.
Confieso egoísmo, confieso ingratitud, confieso amargura, confieso desconfianza, malicia, y pido perdón y limpieza de estos pecados. Resisto y renuncio ahora a la ingratitud, a la amargura, al egoísmo. Resisto y renuncio ahora a la desconfianza y a la malicia. Los sujeto y echo fuera mi 
vida ahora, en el nombre de Jesús. Sujeto, aplasto y echo fuera de mi vida toda ingratitud, 
amargura, toda desconfianza hacia Dios, malicia y todo egoísmo, ahora se  van de mi vida.  Fuera! en el nombre de Jesús. Renuncio a ustedes  y los resisto.
PADRE SANTO: Recibo tu amor, recibo una unción de cambio, recibo un espíritu agradecido a tí.  Lo recibo todo ahora por FÉ. Gracias te doy en el nombre de Jesús. 

No olvide que Jesús vino a romper y a vencer sobre el pecado.  Su sangre es más que suficiente
  para curar la enfermedad del pecado. Si decidimos dar gracias  a Dios por la prosperidad de 
los demás, por la salud de los demás, por los beneficios que reciben  los demás, bendecirlos 
en todo, no hay envidia que no se debilitará. Al principio PUEDE SER  MUY DURO hacer este 
tipo de oración pero con el tiempo dará frutos de verdadero valor espiritual.

Padre mío: En este momento pido perdón por todo pecado de envidia que hay en mi vida, por compararme siempre con los demás y odiarlos cuando todo les va bien.
Mas sin embargo, en este momento vengo a bendecir a todos los que envidio, a todos los que 
tienen tu bendición, desde ahora también tienen mi bendición, para que tú Padre Santo de Israel, 
sigas colmándolos de dádivas, beneficios, favores y misericordias; eso mismo quiero yo con todos ellos.Bendigo a todos mis amigos, conocidos y parientes que prosperan y son reconocidos y amados, los bendigo y declaro que así como ellos han sido bendecidos por TÍ, también lo seré yo, en TU TIEMPO Y A TU MANERA. Suelto ahora todo deseo de venganza, de hacerles daño, de desacreditarlos, suelto toda amargura hacia ellos y me declaro LIBRE para encontrar mi propio camino y mis propias bendiciones. ESPÍRITU SANTO: Toma todo mi ser interior, toda mi casa interior, ocupa ahora Tú esos lugares donde antes estaban estos inmundos y nunca más los dejes pasar, nunca mas los dejes entrar. 
Te invoco ahora ESPÍRITU SANTO, que me tomes, que me llenes, que te apoderes totalmente de 
 mi ser y me ayudes. Te pido seas mi consejero, mi compañero y mi consuelo por el resto de mis días. Señor Jesús sé TÚ dueño y Señor de mi vida, te invito que entres a mi corazón y confieso como el que resucitó de entre los muertos, mi único y seguro Salvador. Mi único DIOS.  Gracias por esta liberación porque Tu deshiciste toda envidia en mi vida. Amén.

Nota: todos los procesos de auto-liberacion requieren de mucha perseverancia en la oración. 
Estas oraciones de auto-liberación deben hacerse muchas veces, hasta que comience a dar los frutos.
Un avance seguro y un crecimiento espiritual es cuando notas que "algo" cambio en tí, que ya no tienes "eso" que tenias antes, ese es el indicio mas claro que estas pasando al siguiente nivel.


Si desea ampliar el tema de la envidia; dirijase a la seccion
Sanidad Interior: La Envidia.



EL GRAN obstáculo a las Oraciones.

Antes de comenzar con cualquier tipo de oración en Guerra Espiritual, es SUMAMENTE IMPORTANTE, que TODOS en la familia hagan un compromiso de no hablar quejas, insultos, críticas, griterías, reclamos, derrota, amargura, sino que CAMBIE el lenguaje familiar de maldición a BENDICIÓN. Los pleitos, las griterías, las contiendas, los desacuerdos y la intolerancia deben desaparecer PARA SIEMPRE del hogar de lo contrario todo será un gran fracaso. De ahora en adelante cambiará el lenguaje a lenguaje de BENDICIÓN y se declarará la victoria de Dios en el lenguaje cotidiano. Si el ambiente de pleito y contienda, y amargura continúan en el hogar, DE NADA SERVIRÁN LAS ORACIONES. Tener un lenguaje negativo, pesimista o de maldición DESACTIVA las oraciones de poder. Los cristianos que oran a Dios por una situación y declaran victoria y luego mas tarde expresan negativismo, amargura, pesimismo, derrota, maldición, en su lenguaje cotidiano, NUNCA, verán contestadas sus oraciones, por esto es que hay muchos cristianos que por años oran por una situación que nunca se resuelve.

 El lenguaje que utilizamos para orar debe estar en CONCORDANCIA con nuestro lenguaje cotidiano.


 CON QUÉ OTROS MATERIALES  CUENTA ESTE MINISTERIO?
Tenemos  también materiales especiales, que son UNICOS, pues no nos apoyamos en ninguna información, ni trabajo de nadie, y de hecho, en ninguna otra parte podrá obtener algo similar.  Trabajamos mucho para construirlos y por eso, con toda justicia, pedimos ofrendas a los que lo solicitan. Todo esto con el el solo fin de poder sostener nuestro ministerio.
 
Oracin por HIJOS en CRISIS. Decretos de Liberacin. 
Bendiciones profticas
Oraci
n por mi DESCENDENCIA.







MANUAL de Guerra Espiritual para ministrar liberación de la ESQUIZOFRENIA.


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Para ver mas ir a: Materiales de Ministración


Cristina Blanc-Ramirez.
~ Sierva de Jesus el Yeshua Hamashiach~
Casa de Oracion en Mision Avivamiento.
mision-intercesion1usa@hotmail.com
901-628-5642  Memphis. TN. USA.








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